lunes, 14 de enero de 2013

¿DE QUIEN ES LA IGLESIA? ¿DEL PAPA?


LA IGLESIA Y EL PAPA

La iglesia católica o universal, la cual es invisible, consiste en el numero total de los que Dios ha salvado en Cristo, son, y serán reunidos en uno, bajo Cristo su cabeza; y es la esposa, el cuerpo, la plenitud de aquel que lo llena todo.

La iglesia visible, bajo el evangelio también es católica o universal (no esta confinada a un país, como lo estaba bajo la ley), consiste de todos aquellos, en todo el mundo, que profesan la verdadera religión, juntamente con sus hijos; y es el reino del Señor Jesucristo, la casa y familia de Dios, fuera de la cual no hay posibilidad ordinaria de salvación.

A esta iglesia católica o universal visible, Cristo le ha dado el ministerio, y los medios de gracia, para la salvación, reunión y perfección de los santos en esta vida y hasta el fin del mundo; y por su presencia y Espíritu, según su promesa, lo hace eficaz para ello.

La iglesia universal ha sido, algunas veces más y otras veces menos visible. Las iglesias locales son parte de la iglesia católica o universal, son mas puras o menos puras, (ortodoxas o heterodoxas), según como sea enseñada y abrazada la doctrina del evangelio, se administren los sacramentos y se celebre en ellos con mayor o menor pureza la adoración publica.
Las iglesias más puras bajo el cielo, están sujetas tanto al error como a la impureza, y algunas se han degenerado tanto,  que han llegado a ser, no iglesias de Cristo, sino sinagogas de Satanás. Sin embargo, siempre habrá una iglesia en la tierra, para adorar a Dios conforme su voluntad.

No hay otra cabeza de la iglesia excepto el Señor Jesucristo; ni puede el papa de Roma, en ningún sentido, ser cabeza de la iglesia sino que es aquel anticristo, aquel hombre de pecado, e hijo de perdición, que se exalta a si mismo en la iglesia contra Cristo, y contra todo lo que es Dios.

Todos los santos que están unidos a Jesucristo, su cabeza, por los medios de gracia, por el Espíritu, y por medio de la fe, tienen comunión con el en su gracia, sufrimiento, muerte, resurrección y gloria. Y estando unidos unos con otros en amor, tienen comunión unos con otros, en los dones y gracia, y por amor y gratitud cumplen sus deberes públicos y privados, que conduce a su bien mutuo, tanto en el hombre interior como en el exterior.


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